viernes, 18 de marzo de 2016

Yrel, la draenei

Esta paladín draenei que aparece en Draenor. Inicialmente se muestra como una sacerdotisa nativa de Karabor pero a medida que va adquiriendo experiencia en combate mientras realiza diversas tareas para ayudar a su gente a luchar contra la Horda de Hierro, se convierte en una figura importante de referencia en la Alianzadentro del ejército draenei de Draenor.

Yrel en Warlords of Draenor

La Alianza se encuentra por primera vez con Yrel en las misiones iniciales de la Selva de Tanaan, donde ha sido hecha prisionera por la Horda de Hierro. Después de la destrucción del Portal Oscuro, consigue escapar hacia el Valle Sombraluna donde lucha contra el Clan Sombraluna, hasta la muerte de su hermana Samaara y de su maestro Velen durante el asedio de los ejércitos orcos a Karabor.

jueves, 17 de marzo de 2016

Los Sha, las emocines convertidas en demonios

Los Sha son criaturas nativas de Pandaria, que representan manifestaciones físicas de emociones negativas como el miedo, el odio y la ira que han sido liberadas a causa de la guerra que llevan a cabo la Alianza y la Horda en Pandaria.

Los sha pueden poseer a mortales desprevenidos, convirtiéndolos en la encarnación de aquellas emociones negativas que representan.

Mantienen una numerosa presencia en elDesierto del Pavor, habiendo poseído a la Reina mántide y a la mayoría de sus primeros espadas, provocando la corrupción de sus dominios.

Trasfondo

Cuando los titanes trajeron el orden a Azeroth, derrotaron a un Dios Antiguo de siete cabezas llamado Y'Shaarj. Sin embargo, con su último aliento, Y'shaarj maldijo Pandaria con unos entes sombríos con el aspecto del Dios Antiguo, los sha. Por razones desconocidas, los sha permanecieron dormidos durante miles de años por razones desconocidas.

Hace diez mil años, Shaohao, el último emperador pandaren, pretendía gobernar con sabiduría para salvar a Pandaria de la ruina. Para conseguir que su pueblo mejorase, Shaohao comenzó una gran misión consistente en desembarazarse de sus propias emociones negativas. Consiguió completarla con éxito, y la duda, la rabia, el miedo y el resto de emociones de las que se consiguió despojar fueron encerradas bajo tierra. Pero no permanecieron allí. Se filtraron a la propia tierra que Shaohao deseaba proteger.

Los oscuros sentimientos de Shaohao: los sha aguardaban en el corazón de Pandaria, y se alimentaban de cada palabra áspera, cada muestra de violencia y cada punzada de desesperación. Los pandaren se instruyen en el arte de la compasión, la paciencia y el amor por la vida con el objetivo de limitar su contribución al poder de los sha, pero con la llegada de violentos forasteros a Pandaria, todos sus cuidados podrían quedarse en nada.

No está claro si los sha tienen algún tipo de plan, pero no hay duda de que su existencia no está en armonía con la vida. Allá donde van, siembran la discordia y la muerte, y se deleitan en ellas en un ciclo que representa un reto incluso para los héroes más avezados. Las espadas no pueden atravesar las dudas. La armadura no protege del odio.

Aquellos mortales que no estuvieran los suficientemente alerta, podían ser poseídos por las energísa negativas sha, convirtiéndose en encarnaciones de puro odio o miedo. Los poseídos se volvían de color gris y adquirían características propias de los sha como brazos o máscaras. Es posible revertir este estado en sus fases más tempranas como les sucedió a Rell Brisa Nocturna y Nazgrim que fueron poseídos y salvados de su suerte por Taran Zhu. De no detenerse, la transformación podía ocasionar que el huésped adquiriera el aspecto de un sha, como les pasó aGa'trul y Doren.

Los sha, mantienen una importante presencia en el Desierto del Pavor, donde han poseído a la Reina Mántide y a sus lugartenientes, corrompiendo la propia tierra en el proceso. El propio Taran Zhu fue poseído por el Sha del odio y Garrosh, cuando se hizo con la Campana divina quiso que la Horda recibiera la energía sha a pesar de las advertencias de amigos y enemigos.

La principal fortaleza de los sha es su tamaño, mayor cuanto más poderosa sea la manifestación de energía negativa

Yaungol, los primeros tauren

Los yaungol son descendientes de los tauren de los que se separaron cuando Pandaria se desligó del resto de continentes durante el Gran Cataclismo.

Hace diez mil años, varias tribus tauren quedaron varadas en las laderas occidentales del nuevo continente pandaren. Se valieron de su inteligencia y resistencia para adaptarse a esta tierra inhóspita, y para hacerse un lugar en un entorno amenazador. Con el tiempo se convirtieron en los yaungol. Las Estepas de Tong Long estaban entre sus terrenos de caza. Por ellas vagaban, en las peligrosas tierras salvajes situadas más allá de la muralla pandaren.

Los recientes ataques mántides han llevado a los señores de la guerra yaungol a la conclusión de que la mejor esperanza para su pueblo se encontraba al otro lado de la muralla; y emprendieron la búsqueda de un nuevo hogar un entorno más seguro: los alrededores de la Cima Kun-Lai. Los Shadopan, superados en número y concentrados en repeler los ataques mántides y el levantamiento sha, se mostraron incapaces de detener la incursión. La horda yaungol ha llegado a Kun-Lai, y con ellos ha llegado la guerra. Hacer retroceder a los yaungol y ayudar a los Shadopan a reforzar la seguridad de la muralla dañada es ahora tarea de la Alianza y la Horda

Los Taunka, los taurens invernales

Los Taunka (tambien conocidos como 'tauren del invierno') son los parientes lejanos de los tauren, a los que se daba por desaparecieron hasta que fueron descubiertos por Garrosh y los orcos tras su llegada a Rasganorte. Al igual que los tauren, los taunka son gente ruda y tenaz que buscan la comunión con los espíritus de la tierra, incluso en un entorno tan riguroso como el de Rasganorte. que conoce demasiado bien los rigores que la vida les somete en el continente helado. Suelen intimidar a los elementos más que pedirles que les protejan la inabitable región.

Esta raza tenaz y estoica conoce demasiado bien los rigores de la vida en las severas y a menudo mortales inmensidades de Rasganorte. Con el tiempo, los taunka – que muchos consideran los parientes ancestrales de los tauren- se han adaptado, pero solo porque han forzado a la tierra y a los elementos a doblegarse a su voluntad. La relación de los taunka con la naturaleza, al contrario que la de sus hermanos tauren, se ha caracterizado por la lucha constante y una dura perseverancia.

A pesar de que los taunka puedan parecer adustos e incluso fríos ante los extraños, aquellos que entren en contacto con ellos enseguida reconocerán una raza de supervivientes acuciados caracterizados por un corazón colosal y una determinación inquebrantable 

Genn Cringris, el Rey de Gilneas


Genn Cringris es el rey del reino humano de Gilneas y uno de los fundadores de la Alianza de Lordaeron Es un noble rudo y con una gran barba que viste una armadura de color negra y gris. A pesar de estar cerca de los setenta años, muestra un aspecto musculoso fruto de su entrenamiento como guerrero, lo que le ha permitido gobernar Gilneas desde hace décadas y continúa siendo tan orgulloso, astuto y arrogante.

Durante la Segunda Guerra aceptó formar parte de la Alianza de Lordaeron aunque aportando una ayuda simbólica para luchar contra la Horda. Tras el conflicto, Cringris, descontento con el trato recibido, decidió abandonar la Alianza, y construyó unamuralla que aisló su reino del resto del mundo. Sin embargo los experimentos deArugal consiguieron transpasar la muralla e infectaron a la población de Gilneas con la maldición de los huargen, algo que afectó el propio Cringris.

Más tarde el cataclismo y la invasión de losrenegados desembocaron en los trágicos sucesos que culminaron con la invasión de la capital y el asesinato de Liam, el hijo de Genn. Esta cura de humildad hizo que Cringris aceptara la ayuda de los elfos de la noche que se ofrecieron a trasladar a los supervivientes a Darnassus. Como todo lo ocurrido no bastó para la terquedad del rey decayera, no fue hasta que casi pierde a su esposa e hija cuando decide unirse de nuevo a la Alianza. Tras un tiempo en la capital de los elfos, Cringris decidió viajar aVentormenta para hablar con Varian Wrynn.


Genn Cringris es el hijo de Archibald Cringris, el rey que gobernó en Gilneas durante su era industrial. Desde joven, Cringris su padre le enseñó a no confiar en los demás y a que pedir ayuda era un signo de debilidad, algo que marcaría su carcater durante el resto de su vida. Genn creció junto al Barón Ashbury, cuyo padre era miembro del consejo de nobles y ayudaba al rey Archibald en la reconversión industrial de la nación humana. Debido a la cercanía de ambas familias, su padre le aconsejó a Genn que depositara su confianza en ellos, ya que habían demostrado ser fieles a la corona.

Tras la muerte del rey Archibald, Genn subió al trono y lideró Gilneas más de lo que su padre hizo. Se casó con Mia y tuvieron dos hijos Liam, heredero al trono y Tess, que pudo haber muerto al nacer de no haber intervenido el Alquimista Real Krennan Aranas.[6]. Cringris fue bastante severo con sus hijos y rara vez les dijo que los quería.

Alianza de Lordaeron

Genn Cringris fue uno de los líderes humanos que fue llamado a Ciudad Capitaltras la victoria de los orcos en la Primera Guerra. Acompañado de algunos nobles como el Baron Ashbury, Vincent Godfrey, yDarius Crowley, Genn escuchó a Anduin Lothar contar la historia de la caída de su reino y la amenaza de la Horda. Cuando le llegó su turno, Cringris le quitó importancia a estos hechos afirmando que el ejército de Gilneas podía derrotar a cualquier enemigo por sí solo. De esta forma, mientras el resto de el resto de líderes humanos estuvieron de acuerdo en formar una alianza aportando todas las tropas que fueran necesarias, Genn fue reticente a unirse 

Tras una cena con el resto de gobernantes, Genn se retiró con su séquito a deliberar sobre la situación propuesta. Crowley estaba entusiasmado con la idea de formar una alianza y propuso enviar a todo el ejército de Gilneas, lo que reforzaría los lazos con el resto de reinos y ser ayudados cuando ellos lo necesitaran. Cringris vio a Crowley demasiado ingenuo e idealista aunque cuando escuchó que Godfrey también opinaba como él, sugiriendo llevar unas buenas relaciones con el resto de los invitados para beneficiarse de acuerdos comerciales y arancelarios, comenzó a reconsiderar su postura, incluso la de envíar solo un pequeño destacamento militar 

Cuando los líderes de las naciones humanas se reunieron de nuevo, Cringris votó a favor de ingresar en la Alianza de Lordaeronaunque su ayuda sería simbólica y su participación en las batallas fue bastante aislada en relación al resto de reinos.

Cuando se descubrió la traición de Aiden Perenolde, gobernante de Alterac, Genn apoyó como sustituto al trono al sobrino de Perenolde, Isiden. Con el tiempo, debido al control mental que ejercía sobre él Alamuerte, decidió apoyar a Daval Prestor como aspirante aunque cuando este desapareció, volvió a apostar por Isiden.

Separación de la Alianza y guerra civil


Tras la guerra, Cringris se enfadó porque se le aplicó un impuesto para sufragar el gasto que ocasionaban los campos de internamiento para los prisioneros orcos y la construcción del Castillo de Nethergarde para vigilar el Portal Oscuro Tras una discusión con Godfrey, le recriminó su consejo de unirse a la alianza alegando que no habían conseguido nada para Gilneas, excepto muerte. Genn decidió no continuar apoyando a la Alianza de Lordaeron y construyó una gran muralla alrededor de su reino para aislarlo del resto del mundo. Godfrey le sugirió construirlo atravesando las tierras de Crowley, justo a la sombra de Pyrewood Village y el Molino Ámbar a lo que Genn accedió.

Sin embargo Crowley no aceptó que el muro pasase por sus tierras y comenzó una rebelión contra el rey por querer separarse de la Alianza. Tras rodearse de varios gilneanos entre los que estaban su hija Lorna y Tobias Mantoniebla, formaron la Northgate rebellion que dio como resultado una guerra civil entre los leales al rey y los rebeldes. En un acto de desafío hacia Cringris, Crowley fue quien envió a un grupo de soldados conocidos como la Brigada de Gilneas para ayudar a Lady Jaina durante laTercera Guerra.

Genn estaba dolido de que aquel que consideraba su amigo, comenzara una revuelta contra él pero no le culpó por ello. Cuando sus hombres lo consiguieron capturar, junto a sus seguidores, fueron encarcelados [11].

Los huargen

Durante la Tercera Guerra, Cringris pidió ayuda en secreto al archimago Arugal, un mago de Dalaran leal a Gilneas, que había descubierto una forma para invocar a loshuargen, unas feroces criaturas de otra dimensión con la idea de que estos protegieran a Gilneas de La Plaga. El plan fracasó y los huargen propagaron una maldición entre la población del Bosque de Argénteos que los transformaba en licántropos y que afectó a los soldados que se encontraban custodiando la muralla de Cringris. La maldición se extendió rápidamente por Gilneas devorando la humanidad de sus habitantes cuyos afectados crecieron en número y llegaron a atacar la Ciudad de Gilneas. Cringris ordenó entonces la evacuación de los ciudadanos al Refugio del Ocaso.

Para contrarrestar esta amenaza, Genn y sus nobles secretamente organizaron cacerías para rastrear y matar a los huargen que se acercaban demasiado. Durante uno de estos viajes, Cringris fue mordido e infectado con la maldición, algo que ocultó a Godfrey y al resto de nobles.

El cataclismo y la guerra contra los renegados

Mientras Genn se encontraba en el Refugio del Ocaso, la devastación provocada por Alamuerte echó abajo los muros de la muralla de Cringris, dejando vía libre a losrenegados para invadir Gilneas y conquistar su capital, derrotando a los huargen que la ocupaban.

Desde la evacuación, Cringris y Krennan Aranas habían estado trabajando en una cura parcial para la maldición huargen. Las tropas del rey habían estado capturando licántropos y usándolos temporalmente como cobayas para tratar de recuperar parte de su humanidad. Godfrey insistió en que debían matarlos a todos pero Genn no le hizo caso y salvó a un huargen de la ejecución, inyectándole un suero que le devolvió el control de su conciencia a la vez que le permitía retener parte del semblante de su antigua humanidad.

Se necesitaba un plan para luchar contra los invasores renegados. Genn se reunió conBelrysa, una sacerdotisa elfa que le explicó el origen de la maldición huargen. Las bestias que invocó Arugal fueron una vez druidas que cayeron víctimas de la corrupción diez mil años atrás durante laGuerra de los sátiros. Para controlar esta amenaza, Malfurion los encerró en un estado de eterna hibernación en el Sueño Esmeralda pero por alguna razón, algunos consiguieron escapar. Belrysa explicó que había una forma de devolver la conciencia humana mientras se estaba bajo la forma de huargen, pero que no funcionaría si el sujeto no deseaba realmente volver a ser humano. Genn le permitió realizar el ritual, ocultándole que él mismo estaba infectado.

Cuando el cataclismo hundió el Refugio del Ocaso en el mar, los supervivientes se escondieron en el Poblado Valletormenta. Tras viajar hasta Tal'doren, el hogar de los huargen liderados por Darius Crowley, Genn y Godfrey les ofrecieron unirse a ellos para derrotar a los renegados. Crowley tenía sus dudas, sobre todo tratándose de Godfrey, que había demostrado sus prejuicios hacia los huargen. Fue este el momento en que Genn les confesó que él también sufría la maldición y que eso significaba que los trataría como iguales. Satisfecho con la respuesta, Crowley se unió al grupo para luchar contra los no-muertos invasores, ayudados por los elfos de la noche.

Tras conocer que la maldición de los huargen pesaba sobre su rey, Lord Godfrey y sus seguidores Lord Walden y el Baron Ashbury traicionaron a Gilneas, capturarndo a Cringris y reteniéndolo en el Tramo de la Tempestad, con la intención de entregarlo a los renegados. Walden y Ashbury fueron asesinados por orden de Krennan Aranas y Genn rescatado mientras los planes de Godfrey eran saboteados por los aventureros. Antes de verse arrestado por traición, Godfrey se suicidó, prefiriendo la muerte antes que su rey fuera una bestia. El resto de ciudadanos de Gilneas aceptó la condición de su rey y permitieron que los huargen los ayudaran a luchar contra los renegados [12]. Genn participó en la Batalla de Gilneas atacando a Sylvanas, la líder de los no-muertos. Durante la batalla, su hijo Liam murió al ser alcanzado con una flecha envenenada disparada por Sylvanas que iba dirigida al propio Genn. Cuando todo acabó, el rey junto a Crowley y su hija Lorna, celebraron un funeral por Liam en el Reposo de Aderic antes de que los gilneanos fueran obligados a abandonar en masa su patria para exiliarse en Darnassus, dejando Gilneas en manos de los renegados.

Durante la travesía en barco hacia Teldrassil, Genn se arrepintió de muchas de las decisiones que había tomado y se irritó cuando un elfo le sugirió que se uniera a la Alianza. Pronto recibió la noticia de que el barco donde iban su mujer y su hija había naufragado y sin pensarlo, bajo la forma de huargen, las rescató. Esto le hizo darse cuenta de la importancia de recibir ayuda cuando se está necesitado y reconsideró su postura de unirse a la Alianza 

Los elfos, comandados por Tyrande y Malfurion dieron al bienvenida a los gilneanos a su ciudad y les proporcionaron un hogar en el Roble Quejumbroso.

Regreso a la Alianza

Para ingresar en la Alianza, antes debían dar su visto bueno el resto de líderes. Genn realizó un discurso de agradecimiento en el banquete de presentación a todos los presentes por darle una segunda oportunidad a Gilneas. La situación se volvió tensa cuando apareció el rey Varian Wrynn que acusó a los gilneanos de ser unos cobardes débiles y patéticos. Cringris se tragó su orgullo y trató de hacer ver a Varian que Gilneas había cambiado y que querían ayudar a la Alianza, algo de lo que el líder de Ventormenta se permitió dudar tras ver lo ocurrido no solo durante la Segunda Guerra sino durante la Tercera. A pesar de este amargo encuentro, Genn no perdió la esperanza de cambiar la opinión de Varian tras sentir el aura de Goldrinn rodeando a su interlocutor.

Durante el resto de la cumbre, Genn trató de demostrar los beneficios que los poderosos huargen aportarían a la Alianza pero Varian volvió a dudar de su efectividad y a recalcar la falta de compromiso de Gilneas en anteriores conflictos bélicos. Cringris abandonó la reunión enfadado y disgustado con Varian. Más tarde Malfurion arregló un encuentro entre ambos para dilucidad quien era el mejor cazador y propuso cazar un gran oso. Tras rastrearlo encontraron uno que iba a devorar a un gilneano y juntos lograron salvarle trabajando en equipo. Los huargen dieron las gracias a Varian por su estocada final aunque Varian dio media vuelta y desapareció.

Tras reflexionar, Varian buscó a Genn antes de que este se marchara a Darnassus y le preguntó como conseguían controlar su ira los huargen. Genn lo llevó al Roble Quejumbroso donde le mostró el ritual élfico que les permitía controlar su salvajismo y le confesó que no todos eran capaz de sobrevivir y perdían su conciencia humana para siempre. Tras beber del agua de los pozos de la tranquiliad, Varian quiso comprobar por sí mismo como era el ritual. Cringris lo guió entonces por los momentos más importantes de su vida haciendo hincapié en las decisiones más importantes que lo habían llevado hasta allí. Cuando terminó, los huargen pudieron ver cómo el aura de Goldrinn rodeaba al rey de Ventormenta, que sin duda había sido elegido por el semidios como su campeón.

Varian instó a Genn a reunir a sus huargen para enfrentarse a Garrosh en el cercanoVallefresno. Los gilneanos cargaron contra la Horda y fueron muy eficaces contra los magnatauros, haciendo huir a la mayoría de los ejércitos orcos. Tras la batalla, Varian propuso una nueva cumbre donde aceptaría sin concesiones la entrada de Gilneas en la Alianza 

Cringris viajó posteriormente a Ventormenta donde ayuda militarmete a Varian y a su hijo Anduin como consejero mientras que Gwen Armstead, la alcaldesa de Retiro del Ocaso, los sustituye en Darnassus

viernes, 11 de marzo de 2016

Caminasol Dezco, Jefe de los Cazadores del Alba

Dezco, cabecilla de la tribu Cazador del Alba, es uno de los más destacados Caminasol, tauren que veneran a An'she, el sol, y que extraen su poder de su luz.

Tras el Cataclismo, Dezco, su esposa embarazada Leza y otros miembros de su tribu tuvieron una visión de una tierra de paz, dorada y frondosa, oculta en aguas inexploradas. La tribu Cazador del Alba sufrió tragedias tremendas en su búsqueda de ese valle. Hubo barcos que se perdieron en la mar, miembros de la tribu que sucumbieron a ataques de los mogu, y la mujer de Dezco murió al dar a luz a gemelos; aunque, con la ayuda de un campeón de la Horda, los gemelos sobrevivieron a su peligrosa estancia en la Espesura Krasarang. Caminasol Dezco siguió adelante, dirigiendo a su tribu hasta las puertas del Valle de la Flor Eterna, el lugar que algunos habían visto en sus visiones. Tras convencer a los Augustos Celestiales de que permitieran a unos forasteros acceder a ese lugar sagrado —con la ayuda de Anduin Wrynn—, la tribu Cazador del Alba se estableció en el Santuario de las Dos Lunas y se comprometió a defender el Valle contra los mogu.

Algún tiempo después, el Celestial de la Esperanza, Chi-Ji la Grulla Roja, informó a Caminasol Dezco de que uno de sus hijos estaba destinado a unirse a los protectores del Valle, el Loto Dorado. Aturdido por la noticia y sin intención de permitir que ninguno de sus hijos creciera apartado de su herencia tauren, Dezco decidió regresar a Mulgore. En su viaje por el Valle, Dezco y un grupo de refugiados fueron víctimas de un asalto mogu y, pese a los esfuerzos de Dezco por mantener con vida a sus hijos, cuando la pelea hubo terminado uno de los niños había perecido, y el otro se estaba muriendo por los venenos mogu. Un miembro del Loto Dorado, Mokimo, invocó el poder sanador de las aguas del Valle para salvar al tauren agonizante. Dezco concluyó que un lugar tan maravilloso necesitaba y merecía toda la protección que le pudiera proporcionar, y accedió a que el hijo que le quedaba creciera bajo la tutela del Loto Dorado y se convirtiera en un vigilante de la tierra.

Caminasol Dezco sigue defendiendo el Valle y, de hecho, toda Pandaria de quienes desean dañarla.

martes, 8 de marzo de 2016

Cairne Pezuña de Sangre, el Gran Cabecilla Tauren

Cairne Pezuña de Sangre fue el líder de las tribus unidas tauren, patriarca de los Pezuña de Sangre y gobernador de Cima del Trueno. Aliado de la Horda desde que desembarcaron en las orillas de Kalimdor, Cairne era uno de sus más sabios y venerados líderes. Portaba como arma la legendaria Bloodhoof Runespear.

Falleció en un desafortunado duelo frente a Garrosh, nuevo Jefe de Guerra de la Horda.

Biografía

Cairne, el audaz y reflexivo líder de la tribu Tauren de losPezuña de Sangre, Cairne vivió desde su juventud cerca a las costas del Mare Magnum y las Planicies.

Es un guerrero sin igual y un sabio líder de su viejo pueblo. Aunque ralentizado por el peso de la edad, todavía posee gran fuerza y valor. Este gigante de gran corazón sabe que su pueblo se encuentra en grave peligro de exterminación a causa de los centauros. Sin emabrgo, nunca ha abandonado la esperanza de poder dirigir a su gente a una nueva tierra en la que puedan establecer su hogar y vivir en paz.[4]

Sin embargo, tras los salvajes ataques de los Centauros merodeadores a su gente y a sus rebaños de caza, Cairne planeó trasladar a su gente a las verdes praderas de Mulgore. Dado que los ataques de los centauros se hacían cada vez más frecuentes, el líder tauren supo que con las planicies abiertas no sería capaz de vencerlos y rápidamente comenzó a perder la esperanza.

Las cosas cambiaron cuando Cairne conoció a Thrall, el joven Jefe de Guerra de la nueva Horda, y viendo como acababa con un grupo de centauros, quedó intrigado por su nobleza y salvajismo. Cuando Thrall le dijo que había venido a buscar su destino, Cairne lo dirigió al norte, donde se encontraba el Oráculo.

Con la ayuda de los orcos protegiendo la caravana, Cairne y Thrall se dirigieron a Mulgore donde el líder de los tauren le dijo al jefe de la Horda que el oráculo se encontraba en el interior de Cima del Espolón, tras lo cual le dio su bendición.

Cairne y Thrall se adentraron en el interior de las montañas. El tauren encontró una piedra espiritual encantada que permitía activar un puente etéreo para llegar al Oráculo. Una vez ante él, ambos se encontraron con Jaina que había llegado la primera y que al parecer también había recibido la llamada del misterioso visionario. Los tres recibieron instrucciones precisas del Oráculo: debían unirse para derrotar a la Legión Ardiente o Azeroth sería destruido. Ante la gravedad de la situación, la unión fue un hecho.

La sabiduría y fuerza de Cairne unida al gran poder de los guerreros tauren, fueron de gran ayuda para que Thrall recuperase a Grom Hellscream. Gracias al esfuerzo combinado de las tres razas, purgaron las influencias demoníacas de Hellscream. Tras la experiencia, Cairne rindió lealtad a la Horda para derrotar juntos a la Legión, una vez más.

Cairne ayudó a los orcos a establecerse en la nueva nación de Durotar tras lo cual se despidió y se trasladó junto a su gente a las nuevas tierras de Mulgore. A pesar de levantar una fuerte defensa contra centauros y arpías, el hijo de Cairne, Baine, fue capturado por los centauros. Temiéndose lo peor, Cairne se sumió en una profunda depresión. Sus seguidores trataron de liderar a su gente pero no había sustituto posible para él. Su segundo al mano, Tagar, intentó ayudarlo, pero el gran jefe permanecía absorto sin prestar atención. Sin su liderazgo, Tagar temió que la supervivencia de los tauren estuviera en peligro.

Cuando Rexxar y Rokhan fueron a pedirle la ayuda de los tauren para la batalla que se avecinaba contra el almirante Proudmoore y el ejército de Kul Tiras, Cairne les espetó que lo dejaran solo y le dijeran a Thrall que había muerto. Tagar los puso al corriente de la situación y ambos se pusieron a investigar la desaparición de Baine de inmediato. Con la ayuda de Bovan Windtotem, rescataron a Baine y lo devolvieron sano y salvo a su padre.

Como agradecimiento, Cairne no solo ofreció a su gente como parte de las fuerzas de asalto de la Horda, sino que él mismo se puso al servicio de Thrall. Tras unirse a los guerreros de Rexxar y participar en la derrota de los hombres de Produmoore, se unió al asalto final a Theramore donde se puso fin al reinado de odio del almirante. Tras la batalla, Cairne y su gente volvieron a Mulgore.

Cairne reconoció que las tradiciones nómadas de la sociedad tauren habían puesto en peligro la supervivencia de su gente. Su forma de vida los hacía propensos a sufrir ataques de centauros, jabaespines y otras razas ya asentadas en territorios hostiles. Con la ayuda de la Horda, Cairne aseguró las praderas de Mulgore dotando a su pueblo de la confianza necesaria para poder establecer allí un hogar permenente. La ciudad donde los tauren podrían vivir en paz se construyó en lo alto de un gran risco, a salvo de cualquier incursión terrestre, y se llamó Cima del Trueno.

Muerte

Muerte de Cairne a manos de Garrosh en un duelo a muerte.

Cairne, tras la impresión que le habían provocado las habilidades de mando deGarrosh tras su visita a Warsong Hold en Rasganorte, se opuso a que este sustituyera a Thrall como nuevo Jefe de Guerra de la Horda y así se lo hizo saber a su viejo amigo aunque este no varió su postura y se marchó a Terrallende.

Tras recibir un aviso del búho de Hamuul Tótem de Runa, en el que se decía que el nuevo Jefe de Guerra había matado a druidas inocentes (aunque en realidad eran orcos leales al clan Martillo Crepuscular), Cairne desafíó a Garrosh a batirse por el liderazgo de la Horda. Garrosh acceptó añadiendo como condición que no fuera un simple combate como los que acostumbraba a permitir Thrall sino que se rigiera según las viejas leyes, un combate a muerte. Cairne aceptó y ambos se emplazaron en la arena de Orgrimmar.

Las antiguas reglas especificaban que ninguno de los combatientes podía llevar armadura aunque sí se les permitía elegir el arma que quisieran. Cairne eligió su lanza, mientras Garrosh hizo lo propio conAullavísceras, el hacha que una vez perteneció a su padre, Grom Hellscream y que fue bendecida por la chamán Magatha Grimtotem. En un primer embite, Cairne recibió una cuchillada en el pecho de Aullavísceras que lo debilitó. Se dio cuenta que Magatha había envenenado el arma de Garrosh. Cairne se lamentó que él, que había vivido siempre con honor, había sido traicionado justo en el momento en que el hacha de Garrosh le asestó un golpe mortal que rompió su lanza y se clavó en su torso. El líder tauren murió antes de que su cuerpo se desplomara sobre la arena.

En ese momento, Magatha ordenó que la tribu Grimtotem tomara Cima del Trueno y las aldeas cercanas, asesinando a cualquiera que se quedara a hacerles frente. Baine, el hijo de Cairne y heredero del cargo de líder tauren consiguió escapar con la ayuda del propio Garrosh y de Gazlowe, el líder de los goblin de Trinquete, retomar Cima del Trueno y desterrar al exilio a Magatha y a los Grimtotem supervivientes. Tras esto, Baine fué nombrado líder de Cima del Trueno y jefe de los tauren.

Los restos de Cairne fueron depositados en una pira junto a lo que queda de su lanza rúnica. Thrall regresó de Terrallende para llorar su pérdida y la de sus virtudes: su amistad, amabilidad, sabiduría y humor. Thrall no perdió al ocasión para recordar que los tauren estarán siempre en el corazón de la Horda de los que son su centro espiritual, y de los que todos han aprendido sus directrices acerca del perdón y la compasión. Tras llevarse consigo un trozo de su lanza para que estuviera siempre cerca de su corazón, Thrall le dio su último adiós a su viejo amigo